TESTIMONIOS

E.  A.

Tenemos tres hijos. Conocimos el centro Agora y a la persona que lo dirige porque nos lo recomendaron en el colegio al que asisten nuestros hijos (cómo el único centro que se implicaba hasta el extremo de ir al propio colegio para conocer la problemática y como el  único con resultados), en concreto con nuestro hijo mayor, quien tenía ciertas dificultades a nivel escolar, pero que provenían de otras dificultades de carácter social (bulling).  Aquí nos ayudaron tanto con el niño como a nosotros, que no sabíamos cómo actuar y como ayudar a nuestro hijo, con un problema del que hoy en día se habla mucho, pero pocos profesionales conocen como combatirlo. Y en AGORA SABEN. Hoy tiene quince años y además de haber superado todos sus problemas tiene la cabeza muy bien amueblada (nosotros siempre decimos que gracias a Agora).  Ya no tiene problemas en el colegio y ello ha repercutido en su rendimiento escolar. Pero sobre todo, nos han enseñado a todos a saber centrar los problemas, a ponerlos en su sitio y a hacer frente a los mismos. A superar los miedos y a sacar lo mejor  de uno mismo.

Con nuestra segunda hija, también acudimos a Agora, por motivos diferentes, ya que tenía dificultad en el lenguaje y mucha inseguridad y miedos. El resultado ha sido también de 10. Hoy tiene 13 años y tiene una personalidad fuerte y segura, aunque cómo es lógico tiene que seguir superándose en algunos momentos.  A los dos los apuntamos también aquí a técnicas de estudio,así como a nuestro tercer hijos. Las técnicas de estudio difieren de las que se imparten en otros centros, ya que van más allá de las propias técnicas, atendiendo en cada caso a las dificultades particulares del niño. Hoy volvería a llevar a mis hijos a AGORA, sin dudarlo un momento. Se lo he recomendado y lo seguiré recomendando a todas las personas que puedo. En Agora siempre nos dicen que nada hubiera sido posible sin la propia implicación de los niños, pero nuestros hijos tendrían hoy otras dificultades sin la ayuda de AGORA.

GRACIAS AGORA, GRACIAS PILAR.


J. L.

Como padres de la niña A , queremos expresar nuestro  agradecimiento a Pilar Benito y lo hacemos extensivo  a todo su equipo de colaboradoras  del centro AGORA.

Nuestra experiencia de cerca de diez  años con Pilar Benito así como con  todo su  equipo, el cual encabeza y dirige, únicamente podemos expresar  elogios y agradecimientos.

Para  poder entender el alcance y  la amplitud de  los progresos y logros alcanzados por nuestra hija, en estos diez años de trabajo en el centro AGORA, es necesario conocer el punto de partida así como las circunstancias en las cuales A llego a  dicho centro.

A los diez y ocho meses  de edad, A sufrió un ataque epiléptico, muy fuerte, afectando parte del hemisferio izquierdo del cerebro.

Las consecuencias, parte de su lado derecho de su  cuerpo fue  afectado, fuerte disminución de la motricidad y psicomotricidad en mano y pierna derecha, grandes dificultades de leguaje por no decir inexistente entre otras deficiencias.

Conforme A fue creciendo estos problemas se acentuaron y otros se manifestaron como en  lenguaje, escritura, estabilidad, memoria, etc.

A la edad de seis  años, después de haber trabajado en otro centro  A entró en el centro AGORA donde su situación, en aquel momento, a grandes líneas era la siguiente:

Grandes dificultades de psicomotricidad  general,

Dificultades importantes al caminar,

Desequilibrios importantes,

Falta de fuerza en su miembro superior derecho,

Gran dificultad de pronunciación al punto de prácticamente entender lo que decía,

Vocabulario muy restringido,

Lectura inexistente o prácticamente,

Escritura inexistente y cuando la había con trazos desproporcionados para su edad,

Sin considerar otras dificultades ocultas como miedos, inseguridad y demás que nosotros como padres, no detectábamos y si algunas si las sospechábamos   no  sus alcances.

Según  fue pasando el tiempo en el centro AGORA, los inicios lentamente y creciendo conforme pasaron los años, se vieron los progresos que estaba realizando y metas que conseguía progresivamente.

Cada año que pasaba las metas alcanzadas por A se hicieron  más notables e importantes con progresos ordenados y adaptados según su evolución hasta alcanzar en la actualidad una recuperación casi total de sus dificultades o deficiencias en muchos aspectos y en otros campos, debido a su patología, aun cuando no se han alcanzado totalmente los objetivos, el grado de progreso es más que notable.

Hoy, JULIO 2017, A recién cumplidos sus  quince  años, está cursando estudios, con dificultades en ciertas materias, lee y escribe normalmente, es totalmente autónoma en sus tareas e independiente en la mayoría de los aspectos de la vida cotidiana, mantiene conversaciones fluidas, con total claridad tanto en su construcción como en la pronunciación como una niña de su edad, todos sus desequilibrios, han desaparecido por completo haciendo deporte como los niños y niñas de su edad.

Ha recuperado por completo su psicomotricidad así como la fuerza tanto en mano, brazo, pierna de su lado derecho.

Los progresos obtenidos en estos años  los cuales los PROFESIONALES del CENTRO AGORA han impartido a A,  su profesionalidad, constancia,  perseverancia, rigor al mismo tiempo que dulzura y amor, paciencia y perseverancia son más que significativos haciendo que A pueda llevar una vida normal como la mayoría de los niños y niñas de su edad.

Nosotros, como Padres, después de la experiencia personalmente vivida con nuestra hija A,  que seguiremos manteniendo en  el centro AGORA hasta donde A alcance el límite de sus posibilidades de  aprendizaje, aconsejamos y animamos aquellos padres o tutores, responsables en general de niños y niñas  con dificultades,  a que puedan confiar  en el trabajo de este equipo en las distintas especialidades que imparten  que sin duda alguna, les llevaran a buen término si esos niños integran el centro AGORA.

Queremos dejar constancia de nuestra gratitud y  agradecimiento a Pilar Benito así como a sus colaboradoras por el magnífico trabajo,  logros alcanzados con nuestra hija A.

Como Padres, estamos convencidos que la herencia más importante que podemos dejar a nuestros hijos es la mejor preparación posible que les permita afrontar las diversas etapas de la vida una vez deban afrontarla  por si solos.


P. F.

Quiero dejar constancia de mi agradecimiento al Centro Agora, con Pilar Benito a la cabeza y a sus colaboradoras Yami y Marta. He de destacar su profesionalidad (se hace palpable desde la primera entrevista con Pilar), implicación e interés para que nuestros hijos alcancen los objetivos escolares, enseñándoles y, en todo momento, motivandoles en sus capacidades. Sin perder de vista los objetivos a cumplir, tienen muy en cuenta la personalidad, las carencias y necesidades del niño, de modo que éste se siente acogido en sus dificultades, esperanzado con el trabajo realizado en el centro y finalmente gratificado al ver los resultados. En definitiva una atención muy personalizada para ayudar a nuestros hijos.
Considero que es un centro de referencia, y no solo en Aragón, para todos aquellos niños que encuentran dificultades en el estudio o que necesitan orientación. Su conocimiento de las etapas del aprendizaje es tan profundo que incluso aquellos jóvenes y adultos con dificultadas en el estudio, la lectura y la escritura encontraran en Agora una vía para superarlas.


E. S.

Muchas veces escuchamos “los niños deberían venir con las instrucciones debajo del brazo”. Esta sentencia esconde una gran verdad: la personalidad y características de cada individuo son únicas y por lo tanto su gestión, que en principio corresponde a los padres, debe ser única. No hay recetas universales.

Si esto es así en todos los casos, mucho más lo es cuando el niño viene acompañado de características que no se encuadran en lo que se supone es “lo habitual”. Es aquí cuando médicos, psicólogos y profesores buscan una denominación genérica: “transtorno de “, “déficit de”.

A pesar de todos los esfuerzos de distintas ramas de la Administración para encontrar una definición del problema y una solución general, nuestro hijo sigue siendo único, incluso cuando ya tiene colocada su etiqueta.

Los padres buscamos una atención especial, cercana, una fé en las posibilidades de nuestro hijo tan fuerte como nosotros la sentimos. Eso es loque yo encontré en El Ágora.

El Ágora es un espacio especial en donde el niño es el protagonista porque la atención se vuelca en Él, en descubrir su potencialidad tantas veces oculta. El lugar donde la maraña de frustración, aislamiento, repetidos fracasos y limitaciones que envuelve la vida de nuestro hijo, se va deshaciendo. Va colocándose cada línea en su lugar correcto y ofreciendo una posibilidad de crecimiento que le acompañe toda la vida.

No es tarea fácil, tampoco es tarea rápida, pero Pilar Benito y su equipo tienen una enorme profesionalidad y experiencia. Llevadas por el amor a su profesión y al niño que tienen entre manos, dan la misma batalla y con la misma entrega que la daríamos nosotros, si no fuera porque en muchas ocasiones nos sentimos desbordados por la impotencia y nuestros limitados conocimientos.

Por eso el trabajo con los padres es también muy importante para el Centro, no solo resolver dudas y miedos sino también apuntar los hábitos que tenemos cambiar para mejorar el avance del niño.

Mi experiencia con la estancia de mi hija en El Ágora no ha podido ser mejor. Mi hija llegó muy pequeña con un retraso grave del lenguaje y una inhibición muy importante de la comunicación que fue diagnosticada en los entornos del transtorno leve autista. Se hizo un estudio preliminar importante con una observación pormenorizada de sus reacciones. Recuerdo que los juegos y la psicomotricidad fueron las primeras herramientas, el dibujo, el color, la manipulación de la arcilla para crear formas, la representación de si misma. Después vinieron los cuentos, las representaciones teatrales, la interactuación con otros niños, el fortalecimiento de su autoestima ante los demás.

Conforme la evolución fue positiva se incidió más en la lectoescritura y materias más escolares, pero transmitidas de forma didácticamente distinta a la escuela.

 

Ha sido un período en el que poco a poco se han cosechado frutos que están muy por encima de las mejores previsiones que se me hicieron en el inicio de su escolarización. Hoy en dia mi hija, después de cursar y aprobar Bachillerato se encuentra haciendo un Grado Superior de Formación Profesional, y lo que es más importante, tiene ganas de aprender más, de ser más independiente, de seguir creciendo.

Hay muchos significados en la expresión “dar a luz”, y Luz fue lo que El Ágora aportó a la vida de mi hija.


I.

A mis cuatro años fui uno de los primeros niños en entrar en Ágora; un lugar donde mis amigos y yo jugábamos, pintábamos con temperas, hacíamos construcciones y nos contaban cuentos al terminar las sesiones. También fue un lugar de apoyo para las asignaturas escolares más difíciles (Ciencias, matemáticas, etc.…), entre la primaria y la secundaria.
Además, te ofrecen clases particulares para bachiller. Yo tuve un retraso con el habla y la lectura y los monitores del centro se ocuparon de darme lecciones adaptadas para que progresara.
Es un centro que te apoya y ayuda para formarte como persona, aún ahora, pasado el tiempo continúo comunicándoles mis avancés.
Recomiendo el centro a niños con problemas de retraso escolar y/o personal.